martes, 10 de abril de 2012

...141...

llegaremos hoy a las 10.000 visitas?


Hum...

Hola a todos! Cómo ha ido el día? Espero que bien, y que no os haya costado mucho, a los de Valencia, volver al trabajo después de tantos días de descanso.

Como curiosidad, os cuento que ayer, mientras conducía de regreso al CRE, venía pensando en Teresa Perales; una de las nadadoras paralímpicas con las que hemos coincidido este fin de semana en el CAR de Sierra Nevada. Es una persona admirable. Tiene un palmarés de medallas paralímpicas impresionante. Pero, al margen de esto, es una persona muy agradable y con la que se puede hablar largo y tendido. Para mí, es una persona que, solo con su sonrisa, desprende optimismo. El caso es que nos comentaba que lleva entrenando en el CAR 20 días, y que echa de menos a su hijo pequeño y a su marido. Y, mientras conducía, pensaba: -”Jo, pobre Tere, que lleva 20 días sin ver a su hijo”. Y en eso, una vocecita interior me dijo: -”eh, que tú llevas 18 meses fuera.” y me llamó la atención; porque me di cuenta que, estoy tan a gusto en el CRE, que aunque es cierto que echo de menos a mi familia, aquí me siento como si tuviese otra familia, y las cosas me fuesen muy llevaderas. Me gustó darme cuenta que no tengo esa sensación de dureza por estar fuera de casa.

Bien, hoy no os iba a escribir, pues es mi día libre después de la concentración y el viaje de ayer. Pero han venido unos amigos a verme, y me apetecía contarlo en el blog y escribir éste, aunque solamente fuese para nombrarlos a ellos.

Apenas hemos estado cinco horas juntos; pero dado que es la primera visita que recibo en dieciocho meses, no puedo negar que me ha hecho una ilusión tremenda. Con gusto, he pasado el rato con ellos paseando por la ciudad, enseñándoles los edificios, las iglesias y los monumentos más significativos. Incluso hemos entrado en la colegiata de San Isidoro, donde yo todavía no había entrado. Hemos comido en un mesón del barrio húmedo, con nuestras legumbres, nuestra carne de gordo corte y nuestro caldo tinto a juego, charlando de León, de Valencia, de nosotros y de los que conocemos; recordando viejos tiempos y disfrutando del momento. El lugar, se ha prestado para volver a comer en él. Os lo recomendaría, pero no recuerdo el nombre, jajaja! Y es que, a fin de cuentas, una buena comida y una buena compañía, hace que seamos ricos y dichosos con nuestra vida.

Así que, a ellos, dedico el blog de hoy. Mañana regreso a mis obligaciones y mis quehaceres. Ya os contaré qué tal todo.

Besos a todos!

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