martes, 8 de noviembre de 2011

Faltan 295 días...

Hum...

Hola a todos! Cómo ha ido el día? El mío, que ha comenzado un poco soso, un poco gris, se ha ido arreglando poco a poco hasta terminar siendo un buen día.

A veces, me paro a recordar dónde estaba y qué pensaba de todo esto, del CRE, de vivir lejos de casa, de los amigos.... hace un año. Y la verdad es que apenas recuerdo cosas. Excursiones fugaces, sitios que iba descubriendo detrás de cada calle... en cambio, ahora, siento que es como si viviese aquí toda la vida. El otro día, tomando un té con una amiga, me explicaba dónde hay una hamburguesería con muy buena pinta, y me sorprendía a mí mismo de ser capaz de ir siguiendo sus indicaciones, reproduciendo en mi memoria mientras ella hablaba un plano de la ciudad.

Bien, os cuento que esta mañana me he levantado con una contractura en el cuello. No hace falta decir lo molesto que es, y cómo, de forma absurda, todo el mundo al que le duele el cuello tiene la manía de ir girándolo hacia el lugar que duele, solo para comprobar que sigue doliendo. Mi querido fisio, está haciendo un curso de habilidades sociales (O_o) y tiene toda la semana ocupada; por lo que no me ha podido tratar. Lo he visto en el descanso del curso, y he quedado con él para mañana antes del desayuno. Algo es algo. Pero reconozco que me ha molestado estar todo el día con el cuello así. Así que me he subido a la habitación, aprovechando que tenía la mañana libre, y me he quedado relajado, leyendo, a ver si se pasaba un poco. Al final, lo mejor, ha sido tumbarse y poner la cabeza de lado en la almohada, para que poco a poco se fuese estirando. Guai.

Por la tarde, hemos tenido el primer entrene en pista de la temporada. Antes de subir a la furgoneta que nos lleva al pabellón, una de las residentes me decía que se sentía emocionada y con ganas de empezar. Y es que me sigue encantando la intensidad y la frescura con que la gente vive aquí las cosas. Tienen mono de bolas, de hacer cosas, de reírse... y lo contagian a todo el mundo. Hay deportistas nuevos, y otros que hoy no han venido; pero aun así, nos hemos juntado nueve sillas en el entrene, que está muy bien. Y bueno, como se trataba del primer día, la cosa ha consistido más en juegos que en otra cosa. No hay prisa en prepararse para una competición, no hay lugar a la seriedad impuesta. No quiere decir que los entrenes sean un desmadre; sino que hay cierta alegría a la hora de trabajar. Y eso se traduce en sonrisas, en risas, en situaciones cómicas que hacen que te vayas de vuelta al centro con la sensación de que, si no hubieses ido al entrene, te habrías perdido algo. Hemos hecho juegos de respuesta rápida, de grupo, de coordinación... lo que también se suma a la idea anterior de que el entrene no es solo lanzar bolas, sino cuidar y educar al cuerpo y la mente que las lanza. No sé; simplemente, me lo he pasado genial.

Y poco más. Os cuento que estos días, van saliendo los temidos residentes que forman parte de alguna asociación; y que, talonario en mano, van intentando vender lotería de Navidad a todo el mundo. Que si la asociación de parálisis cerebral, que si la de esclerosis, que si una del centro de día, que si la otra... y, de momento, voy esquivando a unos y a otros en sus ventas. Creo que, aunque el destino de una persona no está escrito [ ;) ], el hecho de que te toque o no la lotería depende de si es algo que debe ocurrirte. Y si es así, te tocará compres un décimo o siete, en un lugar u otro. Y si no te tiene que tocar, da igual los décimos que compres. Así que, opto por pensar que, no por dejar de comprar, estoy renunciando a mis posibilidades de que me toque... que al final, uno se gasta una pasta en participaciones!!

Lo dicho. Os voy a dejar, para disfrutar la hora que queda hasta la cena, leyendo un poco y descansando del día.

Besos a todos!

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