domingo, 19 de mayo de 2013

Día 123


Hum...

Hola a todos! Cómo ha ido el fin de semana? Espero que bien, y que hayáis tenido tiempo en él para disfrutar de vosotros mismos y encontrar momentos para hacer aquello que os place por absurdo que sea. Muchas veces disfrutamos haciendo cosas que otros consideran tontas o una pérdida de tiempo. Pero eso es algo que no debe importarnos.

Bien, os cuento que ayer tuve el día libre. Tras levantarme tranquilamente, cogí la furgo y me fui a pasar el día a Oviedo. Quería comprarme un libro y una película; y con la excusa, terminé en el centro comercial Parque Principado, que es enorme. Además, allí está IKEA; que aunque no vaya a comprarme nada, siempre me gusta verlo, pues es como un parque temático. Me trae mil recuerdos de mi época de manitas, y me lo paso pipa viendo todo lo que podría montar en esa tienda con un buen atornillador eléctrico. Total, que terminé comprándome “Inferno”, el último libro de Dan Brown, y la película de “el guerrero pacífico”. Comí allí y, con el frío y el agua que caía, decidí regresar al CRE dando un paseo por el puerto. Me encanta el puerto de Pajares! Tiene varias pendientes del 10%, 13% y 17% que te obligan a ir cambiando si no quieres que se te muera el coche mientras subes. Y las vistas, cuando no hay nubes, son impresionantes. Eso sí, a pesar de ser 18 de mayo, ayer, a eso de las 17h, la furgo marcaba 2 grados mientras caían copos de nieve en el cristal. Tremendo. Me lo pasé pipa. Volví al CRE y, tras cenar, le di una ojeada a otro libro que había comprado, que me enganchó, y cuando me di cuenta, era casi la una de la noche. Hacía mucho que no disfrutaba leyendo.

Por cierto que, regresando de Oviedo, se me ocurrió una idea para un libro de autoayuda. A ver si me pongo y escribo unas 30 páginas para ver si realmente se puede estirar el hilo conductor durante otras 200 páginas más.

Esta mañana, tenía la mañana libre. Pero me he levantado a la hora de siempre. Llevaba un tiempo echando de menos mis momentos de oración. Momentos que siempre terminaba dejando de lado o aplazando para otro momento. Momento que nunca llegaba. Y ya que soy tan estricto y me es tan fácil seguir los horarios y rutinas de trabajo, decidí incluir las sesiones de meditación en el plan de trabajo de la semana. Así que, esta mañana, después del desayuno, tocaba sesión de meditación. Ha estado muy bien; pues ha sido un trabajo de 40 minutos observando “simplemente” la respiración. Al hacerlo, la mente se centra en el aquí y en el ahora del que tanto os hablaba cuando iba a las sesiones de meditación Zen que hacíamos los miércoles en un centro naturista. Después, he seguido un poco más con el libro. Da gusto gastarse 15 euros en un libro y que resulte interesante!

Por la tarde, después de comer u descansar un poco, tocaba sesión de fuerza; que ha estado tan bien como siempre. Pero, ha habido un detalle en la sesión que me ha hecho pensar:

Mientras estaba haciendo abdominales, me daba cuenta de que el ejercicio, aunque lo hago y lo disfruto, tiene poco que os pueda contar que no os haya dicho ya. Podría hablaros de la música, que es nueva, o de la tensión del cuerpo, o de otras sensaciones físicas. Pero son cosas de las que ya os he hablado. Y me daba cuenta de que, mientras hacía el ejercicio, me estaba centrando en pensar qué contaros; no en el ejercicio en sí. Y es que, a estas alturas del año, siento que el blog se ha convertido en una obligación más que en un disfrute. Y un “NO” se ha encendido en mi cabeza.

Estamos a menos de un mes del europeo, y me encuentro en una buena época. Y quiero quitarme de encima todas las obligaciones que no sean necesarias, con el fin de seguir estando tranquilo y tener los menos agobios posibles y estar centrado en lo que toca. Por ello, he decidido dejar de escribir en el blog hasta después del europeo a no ser que sea un día realmente relevante o significativo. Me sabe fatal, pero es un sacrificio que debo hacer. Espero que lo entendáis.

Y poco más. Comienza a tronar; por lo que voy a terminar esta entrada y colgarla en internet no se vaya la luz y me quede a dos velas...

Besos a todos!

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